Identificar la depresión es el primer paso para recuperar su calidad de vida. La siguiente lista de conductas físicas y emocionales suelen asociarse a un diagnóstico de depresión. Si presenta alguno de los siguientes síntomas, le recomendamos informarlo a su médico.
Síntomas asociados a la depresión
- Suelo estar inquieto/a e irritable
- Mis patrones de sueño son irregulares: duermo demasiado o no duermo lo suficiente.
- Ya no disfruto de mis aficiones, de actividades de tiempo libre o del tiempo que paso con mis amigos.
- Me está costando controlar mi diabetes, hipertensión u otra enfermedad crónica.
- Tengo malestares y dolores persistentes que no mejoran, por mucho que haga.
- Con frecuencia tengo: problemas digestivos, dolores de cabeza o de espalda, malestares y dolores imprecisos (por ejemplo, dolores en articulaciones, musculares), dolor en el pecho, mareo.
- Me cuesta concentrarme o tomar decisiones simples.
- La gente ha hecho últimamente comentarios sobre mi estado de ánimo o actitud.
- Mi peso ha variado considerablemente.
- He padecido varios de los síntomas que se mencionan arriba durante más de dos semanas.
- Siento que mi trabajo y mi interacción con familiares y amigos se están afectando a causa de estos problemas.
- Tengo un historial familiar de depresión.
- He pensado en el suicidio.
Estos síntomas pueden llegar tan lentamente a la vida de los pacientes que, incluso, pueden llegar a pensar que es una condición normal, que así son las cosas y que todo está bien. Por ello es tan importante que los pacientes expongan a su médico cualquier condición anormal que pudieran estar experimentando para que así no se convierta en una condición “normal”.
Hay muchas personas que acuden al médico con quejas inespecíficas de dolor ignorando que son ocasionadas por la depresión. El no mencionar los síntomas emocionales puede llevar al médico a un diagnóstico equivocado, retrasando así el diagnóstico adecuado y, por lo tanto, la recuperación. La depresión no es culpa de nadie, ni de la persona que la sufre ni de los que la rodean. Se trata de una enfermedad y, como tal, puede tratarse. La clave es pedir ayuda.
Una solución dual Los medicamentos para la depresión están enfocados en tratar el problema desde su origen y así es como los síntomas desaparecen. Boehringer Ingelheim y Ely Lilly cuentan con un tratamiento para la depresión de acción dual que actúa sobre la química del cerebro para normalizar los niveles de los neurotransmisores responsables de la depresión y de sus síntomas físicos asociados.
Una de las preocupaciones de los pacientes es si los medicamentos indicados para la depresión tendrán una influencia en su personalidad. Es importante que ellos entiendan que la terapia de Boehringer Ingelheim y Eli Lilly no es un medicamento que los hará sentir eufóricos y que no está hecho para enmascarar el problema, sino para aliviar la depresión.